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jueves, 28 de abril de 2011

Feliz fin de Principio Potosí

El grupo anarco – ch’ixi Colectivo 2

Les invita a la presentación de:

La Kacharpaya. Principio Potosí Reverso

En el Museo Nacional de Arte

El día viernes 29 de abril

A horas 11 de la mañana a las 2 de la tarde

No se lo pierda, ni espere que se lo cuenten

Ingreso libre


VENTA DEL CATALOGO Principio Potosí Reverso


domingo, 24 de abril de 2011

Ch'alla del Tambo




Hay caso de soñar

Hay que soñar. Pero a condición de creer firmemente en nuestros sueños.
De cotejar permanentemente la realidad con nuestras imaginaciones.
De realizar meticulosamente nuestra fantasía.
V.I. Lenin

Hoy hemos hecho la primera reunión de El Colectivo 2 en nuestra nueva sede: la Casa de la calle Jaime Zudáñez, que perteneció a Matilde Garvía, nuestra awicha protectora.
Estuvimos el maestro Gabriel, el Alvaro, el Rolando, el Marco, el Nico, la Julia, el Walter y la Silvia, por la tarde, y en la reunión de la noche vinieron la Bea, el René y el Juan.

Entre todos decidimos el diseño general de fachada y techo, la ubicación y uso de los tres cuartos, diseñamos una ramada como prolongación de la casa. También discutimos la normativa de nuestro colectivo: el hacer como la más alta función de la palabra. La palabra como un ejercicio de expresión humana en tanto permite decir lurawi, un hacer.

También pudimos sentir un mundo en torno nuestro: una ciudad, un barrio, un cielo cuajado de estrellas, la constelación del Orión, el Unku de la astronomía andina, los inmensos pinos, los árboles de ciruelo que cosechó para nosotros la granizada del otro día, y que hoy disfrutamos, convertida en deliciosa mermelada.. Se va armando un tejido de saberes y placeres compartidos, un espacio que va tomando forma, sintiendo nuestra huella, plegándose al hacer cotidiano y colectivo y a los modos de compartir que hemos venido desarrollando ahí, desde aquella memorable jornada del 5 de agosto del año pasado.

Fue una buena jornada, y es una última invitación a unirse, a los ausentes y presentes. Unirse en torno al sueño de convertir esas ruinas en un espacio para el hacer, para el conocer, el cuidar, el domesticar y el producir. Sembrar comida e ideas, política cotidiana del hacer.

¿Somos una comunidad? Al menos por ahora, en lo que llevamos hecho, hemos sentido la idea, como un destello fugaz de la memoria, de que es posible serlo. La vida nos dirá si ese destello se asienta en ese espacio construido con cariño y tesón, y si esa tierra nos da sus frutos sazonados. Solo al correr de los años sabremos.


Silvia Rivera Cusicanqui
6 de enero de 2011

viernes, 1 de octubre de 2010

El cuerpo crece y se transforma



Ya salió el Número 4 del Colectivo, dedicado al cuerpo.

En este número:

Hambre de Huelga - Silvia Rivera
Latour y las Bartolinas - Ruth Bautista
El olor a hospitales en Quito - Violeta Montellano
En este país ya no cocino - Alejandro Jaramillo
Homenaje a Matilde Garvía - Gilka Wara Céspedes
El cuerpo en la obra de Efraín Ortuño - Juan Vaca
La amenaza somos nosotras - Victoria Darling
El fútbol es con la pelota - Mario Murillo
El conflicto Potosí Oruro - Luis Alemán
Performance y Política Corporal - Walter Rocha

Como todo cuerpo de pensares y sentires, El Colectivo 2 ha crecido con el tiempo, desde su primer número de Alasitas (enero 2009), pasando por el número dedicado al ch’akhi carnavalero (marzo del mismo año), hasta el número 3 que, después de una larga trancadera, nos permitió salir en enero del 2010 con una lectura del mundo visual como ejercicio metodológico para comprender los cambios que vivimos en este espacio hoy llamado Bolivia, en el akapacha del presente globalizado y de la “revolución democrática y cultural”.
Agosto es la estación del laka phaxsi, el mes en que las bocas de la tierra se abren para alimentarse de cuerpos –metafóricos y reales-, sacrificios propiciatorios para la siembra de octubre. A lo largo de esta estación, ha sido el cuerpo, con sus dimensiones oscuras y luminosas, el que nos ha nutrido con sus mensajes y sus códigos, con sus maneras de relacionarse con el mundo. Hemos descubierto que el cuerpo es posibilidad expresiva, performática, que acude a otros códigos para interpelar a los esquemas normalizadores dominantes, a las disciplinas y a las opresiones que se nos han introyectado desde niñxs. Por eso, el hambre y la voracidad constituyen el taypi ambivalente y contrapuesto que forma el cuerpo, el estómago-puraka de este número de la revista.
La oposición que emana de este encuentro alude a la antropofagia, como metáfora viviente del mundo ch’ixi que habitamos. Cualidad dual, andrógina y manchada, ese cuerpo-de-en-medio, que a veces devora y a veces es devorado, que padece hambre y también se engolosina, nos plantea pulsiones contradictorias, disyunciones en apariencia irreductibles, pero articuladas en una complementariedad dinámica. Así se yuxtaponen el placer y la pesadilla, la apetencia y el asco, la disciplina y la libertad, lo masculino y lo femenino, la pasividad y la resistencia, la estética y la antiestética, hilos que se entrecruzan a lo largo de todo el cuerpo de esta revista.
Este es el derrotero que ha decidido seguir El Colectivo 2 en el cuarto número de su revista. Esta ruta comienza precisamente en el espacio intermedio, el taypi. Sigue por la derecha, recorriendo el mundo masculino de las disciplinas del cuerpo en el arte del dibujo y en la práctica de los deportes. Rupturas, disidencias, contradicciones y grietas se abren así en el edificio normativo de estos cuerpos dóciles, vaciados o normalizados.
Pero la soberbia del logocentrismo masculino hace aguas cuando las cosas toman la palabra y la sociedad se empequeñece hasta subsumirse en una red infinita de relaciones, reciprocidades y conflictos que hablan a través de los cuerpos –esos objetos/sujetos que constituyen el cosmos. Objetos cargados de sentido interpelan a la mirada científica, desestabilizan las categorías durables que nos dan seguridad con sus nociones preestablecidas sobre la supremacía de lo humano. Al hacerlo, estas redes mezcladas de objetos/sujetos y de códigos “manchados”, introducen en la realidad múltiples fuentes de incertidumbre.
La nuestra es una postura metodológica y ética poco habitual en los medios oficiales de la ciencia social. Por ello mismo, desde el taypi y desde la puraka, asumimos a la antropofagia como una respuesta a ese eterno dilema: la devoración metafórica del/a otrx, la in-corporación y el inter-cambio de saberes y sabores. Todo ello supone un reconocimiento de la condición inestable y cambiante del vivir suramericano, donde florecen y se entreveran las múltiples manchas que portamos en nuestros cuerpos las personas, las parejas y las comunidades ch’ixis de este continente abigarrado.
La izquierda del cuerpo es la sede de intuiciones y emociones, es nuestro hemisferio cerebral derecho eclipsado y dominado por el logos. La parte final de este número (o la inicial, dependiendo de la ruta que elija el chofer) se pregunta por sentidos despreciados y escondidos, por sujetas negadas y eclipsadas, por modos de hacer que nos ayudan a conectar nuestro cuerpo con el cosmos.
Por todas estas razones, este número de El Colectivo 2 ha sido imaginado como un cuerpo, que crece y se transforma, que duda y se resuelve. Como un niño al borde de ser empujado a la moledora de carne de la escuela, enfrentamos una disyuntiva. ¿Será posible combinar los saberes letrados con un hacer del cuerpo que nos libere de sumisiones y automatismos? La respuesta es humilde. En nuestra habitual sección de las Recetas de la Awicha damos testimonio de una experiencia corporal de grupo: cómo hicimos un volador, ese artefacto tan simple que nos enseña a dialogar con el viento. Con esa energía en la piel, lanzamos al viento este nuestro número pusi, tawa, cuatro, de la revista, como una voltereta en los aires o como un revolcarse en la oscuridad fangosa de los cuerpos, para seguir explorando sus sentidos y sus lenguajes insumisos.

El Colectivo 2

Tembladerani – Lakaphaxsi 2010

martes, 16 de marzo de 2010

Ya se destrancó el Colectivo


Una suceción de estaciones rituales y vivencias compartidas han marcado los meses que transcurren. La estación de junio y en especial el llamado "año nuevo aymara", nos ha dejado francamente mudos. ¿Por qué una tradición inventada, de reciente data, adquirió de pronto tal valor simbólico y fuerza ideológica? La Puesta en escena de lo "indio", construye una legitimidad, estatal y mestiza -nacionalista al fin- para este país que se empeña, desde hace más de un siglo, en apostar a una idea centralista y totalizante de la nación boliviana, que encubre una aspiración nunca cumplida de lograr la unidad "armónica" de todas las diferencias. "Comunidad Imaginada" dirá benedict Anderson, pero en estas tierras donde florecen alfabetos no escritos, hay que explorar más bien los lenguajes visuales y espaciales, los gestos y representaciones que surgen como respuesta contenciosa a la "ciudad Letrada". El impasse consiste entonces en una especie de mudez ante la camaleónica virtud de los poderes letrados y mestizos, para construir una hegemonía que reedita aquellos logros de la inteligentsia eurocéntrica constructora de las políticas culturales del MNR en los años 50 del siglo pasado.

EN ESTE NÚMERO:

Inquietudes en el Impase/Colectivo Situaciones (Buenos Aires)
Miradas de Waman Puma/Silvia Rivera Cusicanqui
Principio Potosí Reverso/Eduardo Schwartzberg
Las Ñatitas/Gabriela Behoteguy
Ese Cholo soy yo/José Gutiérrez Flores
Despojo y Racismo/Marco Arnez
Los "verdaderos Indios"/Gabriela bernal (Quito)
Ensayos visuales/Efraín Ortuño y Alvaro Pinaya

jueves, 12 de febrero de 2009

domingo, 8 de febrero de 2009

El colectivo en marcha


La ilusión, los sueños, la fe son elementos esenciales en esta festividad llamada alasitas, son estos mismos elementos los que han posibilitado que El Colectivo, arranque en su primer viaje esperanzado en poder transportar una diversidad de ideas y miradas en un recorrido que pensamos será largo.

El ekeko, encargado de llevar el volante en esta oportunidad, cargado de abundancia y prosperidad, hará que este primer Colectivito se convierta en El Colectivo al que suban la mayor cantidad de pasajeros; en el cual parado/a, sentado/a o apretado/a, aportará a que el viaje sea más entretenido y provechoso.

El colectivo es solo parte de un racimo de uvas, una experciencia colectiva, de conocimiento y reconocimiento, que además de romper con fronteras imaginarias, desde un tiempo hasta esta parte va fluyendo de la manera más expontanea y sincera.

Invitamos pues, a compartir este viaje y rogamos no escupir, no distraer al conductor ni pedir que vaya más aprisa y avisar una cuadra antes si quiere bajar.