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miércoles, 26 de agosto de 2015

Cierre del mes aniversario - Taller de elaboración de voladores (cometas, barriletes, papalotes) de papel.


Tambo Colectivx
Cierre del mes aniversario
Agosto 2010 – Agosto 2015

Avenida Jaime Zudáñez
SÁBADO 29 AGOSTO

Hrs. 14:00 a 16:00. Taller de elaboración de voladores (cometas, barriletes, papalotes)  de papel.

16:30 p.m. Traslado a la cancha del barrio 8 de diciembre.

16:40 a 19:30. Prácticas de vuelo

MATERIAL:   Para participar en este taller se requiere traer:
2 o más hojas de papel seda de colores contrastantes o su equivalente en papel liviano reciclado.
1 frasco pequeño de carpicola
cottonetes o pincel
1 manojo de paja charo (se venderá en el Tambo al costo)

El carrete de hilo debe ser preparado con antelación:

1 carrete grande de hilo resistente (preferiblemente de algodón o lino)
1 lata de cerveza vacía

Envolver el hilo atándolo en el centro de la lata de cerveza, que ha sido previamente aplastada por el medio.

Hrs. 20:00. Auditorio Matilde Garvía del Tambo Colectivx.

Proyección del video “Sumax Qhaniri Chuyma Manqharu (Tú que iluminas el fondo oscuro del corazón)”, de Silvia Rivera y Marco Arnez.

Hrs. 20:30. Conferencia y presentación visual: “Astronomía Andina”, por el biólogo y geógrafo Gabriel Zeballos.


Hrs. 21:30. Epílogo musical, qhatu de comida y bebida, y observación de estrellas.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Inauguración del Ciclo: Aproximaciones descentradas al mundo andino



Sábado 22 de agosto. A partir de las 5 p.m.

hrs. 17:00 Qhatu de comida, publicaciones, música y arte.

hrs. 19:00 Inauguración del Ciclo: Aproximaciones descentradas al mundo andino.

19:30 Conferencia de Tristan Platt "Mapeando el pasado con la ayuda del lucero: aproximación a una etnoastronomía a partir de fuentes coloniales"

20:30 Conferencia y video de Miriam Vargas. "La piedra/santo. Pintando las revelaciones en el cuerpo de la piedra"

Pasen la voz. Les esperamos!

Rap, cámara y acción en el Tambo!




Continuamos con el mes de festejos del 5° Aniversario del Tambo Colectivx por el que venimos realizando una serie de eventos culturales.
Para este fin de semana tenemos un variado programa:
Viernes 21 de agosto
hrs. 19:00 Colectiva Mujeres Tras Cámara: Video Itiumu suraka. Mujeres Zápara de la amazonía ecuatoriana.
hrs. 20:00 Qhatu de comida, publicaciones, música y arte.
hrs. 21:00 Caye Cayejera. El flow de la tierra. Rap del Ecuador.








sábado, 15 de agosto de 2015

Contra el colonialismo interno


Por Verónica Gago*

Leer a Lenin como se lee el I Ching, abriendo al puro azar, y quedarse con una frase: “Hay que soñar, pero a condición de creer firmemente en nuestros sueños, de cotejar día a día la realidad con las ideas que tenemos de ella; de realizar meticulosamente nuestra fantasía”. Silvia Rivera Cusicanqui cuenta que esta cita fue la clave de su salvataje ante un tribunal de tesis que le reclamaba pruebas de pureza que su trabajo teórico no tenía. Nadie iba a objetar una frase de Lenin y encontrar a Lenin hablando de fantasía era un hallazgo para atesorar. Eran los años 70 en Bolivia, y Silvia se recibía de socióloga. Más tarde, su tesis de maestría se perdió por un allanamiento del gobierno militar. Estuvo exiliada en Buenos Aires, a principios de aquella década, cuando estaba embarazada de su primer hija y tras haber estado presa. Pero duró poco: hacía encuestas en el conurbano y apenas le respondían. “Parecía invisible”, recuerda. Se fue al norte y ahí ya se sintió más a gusto y adquirió para siempre los saberes del contrabando y la costumbre de no comprar muebles sino fabricarlos como desmontables, con ladrillos y tablas.

Silvia Rivera Cusicanqui deriva una serie de principios metodológicos que se vuelven un banquete para lxs más de cien alumnxs que concurren durante tres días a un seminario co-organizado entre tres universidades públicas: el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la UNSAM, la carrera de Sociología de la UBA y el programa Pensar en movimiento de UNTREF. Ser “iconoclastas e irreverentes” con la teoría son dos palabras que se le escuchan una y otra vez y repercuten como un mantra: primero se las repite, luego se las saborea y cuando adquieren un ritmo y se entonan con la respiración, abren otras vías de transmisión.

En Bolivia, la academia fue siempre un bien “elusivo y lejano”, comenta Silvia. Esa “desventaja”, sin embargo, se convirtió en ventaja a la hora de relacionarse con los libros y la teoría en general. “Descubrimos el provincianismo europeo. Por ejemplo, que los ingleses no leen a los franceses. Claro que desde acá eso no se ve porque les atribuimos universalidad. Pero en este continente somos menos provincianos: leemos todo lo que nos llega y bajo el principio de selectividad de que todo sirve según las emergencias sociales. Así tenemos la suerte de saltearnos varias modas, porque llegaron tarde o porque nos parecen de otro planeta, y de entrenarnos en una libertad combinatoria”.

Tener pocos libros, en contraste con la “híper accesibilidad actual”, exigía “sacarles el jugo desde lo propio pero también fragilizar la seguridad de nuestro pensamiento a partir de la realidad, así como lo propone Marx, para quien prima lo real frente al pensamiento”.

Curiosear, averiguar, comunicar[1]
Con estos tres verbos, Rivera Cusicanqui enhebró su propuesta metodológica como una serie de gestos. Primero, la curiosidad, que proviene de ejercitar una mirada periférica: la del vagabundeo, la poética figura del flanneur que evocaba Benjamin, como una capacidad de conectar elementos heteróclitos gracias al modo mismo de discurrir, transitar, vagar. La mirada periférica incorpora una percepción corporal. Metaforiza la investigación exploratoria. Envuelve un estado de alerta. Se hace en movimiento y guarda cierta familiaridad con lo que se ha llamado la atención creativa.
Averiguar, como segundo paso, es seguir una pista. Es la mirada focalizada. Y para eso, como insiste Silvia: “lo primero es aclararse el por qué motivacional entre uno mismo y aquello que se investiga”. Lo dice porque subraya una tarea irreemplazable: descubrir “la conexión metafórica entre temas de investigación y experiencia vivida”, porque sólo escudriñando ese compromiso vital con los “temas” es posible aventurar verdaderas hipótesis, enraizar la teoría, al punto de volverla guiños internos de la propia escritura y no citas rígidas de autorización.

Por último, ¿cómo comunicar? Hablar a otrxs, hablar con otrxs. Hay un nivel expresivo-dialógico que incluye “el pudor de meter la voz” y, al mismo tiempo, “el reconocimiento del efecto autoral de la escucha” y, finalmente, el arte de escribir, o de filmar, o de encontrar formatos al modo casi del collage. Hablar después de escuchar, porque escuchar es también un modo de mirar, y un dispositivo para crear la comprensión como empatía, capaz de volverse elemento de intersubjetividad. La epistemología deviene así una ética. Las entrevistas un modo del happening. Y la clave es el manejo sobre la energía emotiva de la memoria: su polivalencia más allá del lamento y la épica, y su capacidad de respeto por las versiones más allá del memorialismo de museo.

En un pequeño cuaderno verde, Silvia tiene unas breves notas que cuando pasan a su oralidad crecen, proliferan y edifican una arquitectura de imágenes, conceptos y narraciones que le permite afirmar –“suelta de cuerpo”, como a ella le gusta– que la sociología es una rama de la literatura.

Leer a Fanon a través de Fausto Reinaga

Cierta alquimia en el proceso de conexiones revela una singularidad. Así, por ejemplo, la lectura de Frantz Fanon en Bolivia se hizo a través de Fausto Reinaga, referente del katarismo, la guerrilla indigenista de los años 70 y autor del clásico La revolución india.
Silvia estuvo involucrada con aquella corriente como un momento colectivo de radicalización política. Años después, en los 80 fue una de las fundadoras del Taller de Historia Oral Andina (THOA), desde donde se exploró la vertiente comunitaria y anarquista de las luchas, se la difundió en folletos y radionovelas y repercutió en las movilizaciones populares de los años siguientes, especialmente en la organización de los ayllus del occidente de Bolivia, la CONAMAQ. Fruto de ese trabajo, se volvió a editar recientemente el libro Lxs artesanxs libertarixs (Tinta Limón y MadreSelva) donde se recopila la historia sindical de los años 20, previa a la Guerra del Chaco, pero también, tras la matanza (se perdieron más de 100 mil vidas de ambos bandos), el protagonismo de los gremios femeninos que agruparon a floristas, amas de casa, vendedoras de mercado y cocineras.
Antes había escrito un libro que devino imprescindible: Oprimidos pero no vencidos. Luchas del campesinado aymara y qhichwa, 1900-1980, donde muestra la “lógica de la rebeldía” que nutrió las revueltas de todo ese período, hasta el golpe de García Meza en julio de 1980. Fue realizado mientras Silvia vivió en el campo, donde entró en contacto con dirigentes kataristas e indianistas. Primero editado por una editorial paceña y la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB); luego, según palabras de la autora, el libro fue objeto de una “apropiación reformista por parte de una generación de intelectuales de lo “pluri-multi”, lo cual me ha convencido de las capacidades retóricas de las élites y de su enorme flexibilidad para convertir la culpa colectiva en retoques y maquillajes a una matriz de dominación que se renueva así en su dimensión colonial”.

Rivera Cusicanqui tiene un arte y es escapar de las clasificaciones, especialmente de los lugares exotizantes donde se la quiere ubicar. Dice que por eso creen a menudo que es antropóloga. Se ríe y se auto-bautiza como “objeto étnico no identificado”. A veces también se refiere a sí misma como sochóloga, un mix de chola y socióloga que alguna vez le dijeron para desacreditarla y ella se lo convirtió en bandera. Así también juega  con el término birchola (una mezcla entre chola y birlocha que era como se decía, en contraste, a las mujeres de vestido) y que son figuras que Silvia investigó entre las migrantes de la populosa ciudad de El Alto, el cordón conurbano que rodea La Pazhttps://www.blogger.com/null. No son piruetas. Son los destellos de una risa más profunda y una crítica despiadada sobre la esencialización de lo indígena.

“Indixs somos todxs en tanto personas colonizadxs. Descolonizarse es dejar de ser indix y volverse gente. Gente es una palabra interesante porque se dice de maneras muy distintas en cada idioma”, dijo en el auditorio Roberto Carri de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, donde Rivera Cusicanqui dio la conferencia magistral de cierre de las Jornadas de Sociología. Y agregó a esta idea una vuelta más: “Estoy en contra de la metáfora falocéntrica y cristiana de la torre de Babel porque en ella la diversidad lingüística es pensada como castigo. Esta pluralidad se debe a que la tierra
necesita muchas lenguas para decirse y no una maldición de un Dios cristiano que se enojó con los hombres”.

En esa invectiva, lo originario es otra palabra a la que Rivera Cusicanqui le ha dedicado sustanciosas críticas. “Es una palabra que divide, que aísla a los indios y, sobre todo, les niega su condición de mayoría para que se reconozcan en una serie de derechos que los restringe a ser una minoría desde el punto de vista estatal”. Además, importantes investigaciones históricas ya demostraron la versatilidad de esa figura: como cuando Tristan Platt narra la conversión en originario del forastero, recuerda Silvia. Las filiaciones son así también efecto de montaje y, cuando no se congelan en estereotipos, procesos en devenir. “Debe tener que ver con que en Bolivia en vez de psicoanalizarnos como aquí, nos farreamos”, especula.

Hay que recordar que la primera traducción al castellano de los debates poscoloniales se hizo en Bolivia, en una compilación a cargo de la propia Silvia junto a Rossana Barragán. Rivera Cusicanqui vuelve a saltar las categorías y revolverlas: “Lo poscolonial es un deseo, lo anti-colonial una lucha y lo decolonial un neologismo de moda antipático”, sintetiza. Para radicalizar la alteridad, “hay que profundizar y radicalizar la diferencia: en, con y contra lxs subalternxs”. Esta es una fórmula que permite sortear también la relación perversa que se construye cuando la estructura es “el resentimiento indígena y la culpa del no-indígena”, base afectiva del populismo. No se trata simplemente de “invertir la jerarquía sin tocar el dualismo (Guha dixit)” y usar la muletilla del eurocentrismo para construir nuevos binarismos límpidos. Este movimiento desclasificatorio que Silvia detalla es el que permite incluso entender los “procesos de blanqueamiento como estrategias de sobrevivencia: hay que leer ahí quién se apropia de la fuerza y no quién se regodea en la lástima o quién deja de ser puro”. De ahí, también, la fuerza de los lenguajes combinatorios junto a la capacidad de enfrentar la contingencia e integrar lo ajeno.

El efecto es una condición de “palimpsesto” con el que Silvia lee las capas superpuestas en una ciudad (una “estratigrafía de lo urbano”), en las memorias colectivas, en las lenguas y en los trajines comerciales y de resistencia.

El colonialismo se expresa negando la humanidad de otros: “por eso hoy aparecen figuras desechables sobre las que se actualiza la dinámica colonial”, dice en conversación con teorizaciones como las de Achille Mbembe. Pero, aclara, la descolonización es una tarea de grupo: “Uno no se puede descolonizar solito porque, como decía Jim Morrison y también Foucault, a los señores los llevamos adentro por cobardía y pereza”.

La noción que Silvia trabaja para esta epistemología como práctica descolonizadora es lo ch´ixi: una versión de la noción de lo abigarrado que conceptualizara el sociólogo René Zavaleta Mercado, con quien ella mantuvo un intenso intercambio político e intelectual. “Creo que es una palabra-talismán, que nos permite hablar más allá de las identidades emblemáticas de la etnopolítica. Y creo también que tiene su aura en ciertos estados de disponibilidad colectiva para hacer polisémicas las palabras”.

Y también que permite leer hacia atrás y hacer de la escritura una capacidad de afiliación. Silvia Rivera Cusicanqui confesó tener “nostalgia de ancestros”. La nostalgia devino deseo y finalmente encontró a un tío mecánico mientras investigaba el archivo anarquista: Luis Cusicanqui fue el escritor de un manifiesto anarquista dirigido a indios y campesinos en 1929.


Muerte de una disciplina. Génesis de una (in)disciplina

Silvia habla del aymara como un idioma “aglutinante”, porque es capaz de que un mismo término varíe según los sufijos, los contextos de enunciación y con cada operación de significación específica, así como alrededor de las estrategias retóricas. Esa variación también es a la que se somete su propia teoría, al punto de decir: “Hace algún tiempo he adquirido la costumbre de expresar en público el repudio por mi obra anterior”. Que esa posibilidad esté ligada a una trayectoria femenina no es menor: pone en acto, de nuevo, “la ventaja de la desventaja, el lado afirmativo de nuestra desvalorización”lado afirmativo de nuestra desvalorizacisexuales y raciales,”. Y también performativiza esa “episteme propia” sobre la que insiste con desacato e irreverencia, capaz de incluir términos no lineales, opuestos, zonas de conflicto y encuentro, nuevos puntos de partida.

Cuando Gayatri Spivak visitó Bolivia a pesar de que había una lista de traductores oficiales propuestos, fue Silvia quien se animó a la simultaneidad pero, sobre todo, la que puso en escena la indisciplina del texto y de la traducción lineal. “¿Cómo traducir al castellano el término double bind propio de lo esquizo que usa Spivak? En aymara hay una palabra exacta para eso y que no existe en castellano: es pä chuyma, que significa tener el alma dividida por dos mandatos imposibles de cumplir”. Además, estos ejercicios de traducción, dice Silvia, revelan que hoy todas las palabras están en cuestión: “eso es signo de Pachakuti, de un tiempo de cambio”.

En ese tembladeral, hay procedimientos que ayudan: con el flash back y el deja vu (que usa en sus libros pero también en varios de los videos que ha guionado y filmado) Silvia vuelve sobre la memoria colectiva como una serie de montajes que se actualizan según el flujo y el reflujo de las luchas pero que se despliegan como lenguajes propiciatorios de justicia. “Hay una guía que nos hacemos y que tiene que ver con los pensamientos producidos justamente en momentos de peligro”.

Así, por ejemplo, se teje alianza con Waman Puma de Ayala, el autor de la Primer Nueva Coronica y Buen Gobierno (1612-1615 aprox.): una carta al rey de España de mil páginas y con más de trescientos dibujos hechos con tinta que Silvia analiza bajo la luz de su “sociología de la imagen”. Ese libro permite contrabandearla a ella misma en uno de esos dibujos, sobreimprimirla anacrónicamente. El montaje nos daría una poeta-astróloga: “caminar, conocer, crear” los verbos de un método en movimiento, con el horizonte de una “artesanía intelectual”, que no se deja expropiar el debate sobre la idea misma de qué es otra mirada sobre la totalidad. Así quedó expuesto en el proyecto Principio Potosí Reverso, un catálogo-libro que Silvia realizó junto al Colectivx Ch´ixi y que narra una historia que va de las minas coloniales al neoextractivismo.

La imagen, así interrogada, deviene teoría. No es ilustración. Exige una confianza en la autonomía de la percepción que consiste en mirar con todo el cuerpo, como dijo mientras se presentaba su flamante libro en la Cazona de Flores ante casi doscientas personas: Sociología de la imagen. Miradas ch´ixi desde la historia andina (Tinta Limón). Sus textos e intercambios con colectivos aquí ya habían circulado y amasado amistades a través de encuentros y de dos libros: un diálogo con los colectivos Simbiosis Cultural y Situaciones en De chuequistas y overlockas. Una discusión en torno a los talleres textiles y Chi'ixinakax utxiwa. Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores. Aquella noche Silvia estaba feliz. Antes había cocinado para editores y amigxs una deliciosa sopa de maní. Todo terminó con brindis y música ya comenzado el día siguiente.

Encontrar la voz propia: de leer a escribir

Entramos en el penal de mujeres de Ezeiza con un frío que helaba, junto a talleristas y docentes. Pero una vez adentro, el clima cambió. Estaban algunas presas que estudian la carrera de sociología y otras que participan de talleres con la organización Yo no fui. La charla se desparramó sobre los saberes de sobrevivencia, los más inteligentes, los que hacen de la debilidad, una potencia. Era un auditorio pero Silvia no se subió a la tarima. Se sentó y luego empezó a caminar mientras hablaba.

“La voz insustituible es la de una misma. Contar la propia vida a una compañera de celda en una noche de insomnio es co-investigar, ser ya parte de la artesanía de la historia oral. Por eso lo fundamental es cuidar la libertad que se siente dentro de cada una y usarla para leer por afinidad: ustedes deben sentir que gobiernan la lectura, leer sólo lo que huele mejor, de atrás para adelante, por pedazos y, luego, escribir como un gesto de cuidado y de fidelidad con ustedes mismas, como un ejercicio de libertad”.

Silvia contó que cuando daba clases de sociología en el penal de Chonchocoro (la cárcel de varones en La Paz), hizo un taller de "voladores": unos barriletes con los que se comunicaban con los presos de la cárcel de San Pedro, desde el patio donde pasaban el día. “Era sólo un pequeño gesto, pero liberaba energía. Y la libertad es un gesto”. Para ella la cárcel era como un “mundo al revés”, “porque lo que afuera es pequeño adentro se engrandece y viceversa”. Las presas que hablaron coincidieron con esa imagen. También contaron que nunca se habían imaginando leyendo a Nietzsche pero que a todas les impactó ese aforismo que dice que lo que no mata, fortalece, de la importancia de saber que están ahí por un tiempo pero que desde ahora deben proyectar también el afuera y de animarse a hacer cosas que nunca se imaginaron que harían. Habían terminado hace dos días con una huelga de brazos caídos contra una medida que les descuenta las horas de estudios y de talleres de la contabilidad de las horas de trabajo.

Silvia, huelguista de trayectoria, contó también estrategias de resistencia  que se hicieron en 2008 cuando se intentó un golpe contra Evo por los industriales que manejan el comercio del arroz, el aceite, la carne y la harina. “Empezaron a circular todo tipo de recetas para prescindir de esos alimentos, por entonces signados por una maldad de clase. Ese tipo de sabiduría popular, que es la que puede demostrar que el consumo es político por ejemplo, es de pequeños actos pero fundamental a la hora de hacer grietas en las relaciones de fuerza”, graficó Silvia.

Y volvió a una receta, según ella imbatible: “cuando escriban, respiren profundo. Es una artesanía, es un gesto de trabajadora. Y cuando lean lo que escribieron, vuelvan a respirar hasta sentir que hay un ritmo. Los textos tienen que aprender a bailar”.

Pensar en movimiento

De nuevo, se trata de una cuestión de ritmo: “Se trata de conocer con el chuyma, que incluye pulmón, corazón e hígado. Conocer es respirar y latir. Y supone un metabolismo y un ritmo con el cosmos”. Así conocer es una práctica política: “La práctica de la huelga de hambre y la caminata durante días en una marcha multitudinaria tiene el valor del silencio y la generación de un ritmo y una respiración colectiva que actúan como verdadera performance”, dice para recordar las largas manifestaciones en defensa del territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), en 2011. “Hay entonces, en estos espacios de lo no dicho, un conjunto de sonidos, gestos, movimientos que portan las huellas vivas del colonialismo y que se resisten a la racionalización, porque su racionalización incomoda, te hace bajar del sueño cómodo de la sociedad liberal”.

El desplazamiento de los centros es un hecho, dice Silvia (que además, insiste con que si nombramos desde donde estamos situadxs, ¡el oriente refiere a Europza!). Pero en las periferias también hay un impulso a construir nuevos centros. Es lo que pasa, dice, con el proceso boliviano: “Evo eclipsa la incertidumbre, el principio de pluralidad propio de las luchas. Todo el aparato de estado ahora se dirige a eso”.

Silvia actualmente es parte de un emprendimiento que se llama El Tambo Colectivo, donde se hacen cursos y actividades, fiestas y presentaciones. Tuvo un muy breve paso por el gobierno del MAS en sus inicios, en una campaña por la legalización de la hoja de coca. Hoy su postura es de crítica radical y puede leerse en un libro que escribió y cuyo título anticipa el argumento: Mito y desarrollo en Bolivia. El giro colonial del gobierno del MAS (Plural, 2014).

Hay que discutir lo que se obtura. Por ejemplo, qué sería “una versión propia del desarrollo, casi como una economía del deseo. Una suerte de empate entre lo que se tiene y lo que se desea”. Silvia cuenta cómo la noción de Buen Vivir es parte de un aforismo más amplio, que le pone exigencias concretas y que impide reducirlo a una fórmula sencilla o gubernamental. Además, el deseo de cambio y “en general el deseo colectivo está fuera de todo realismo, tal como se presenta desde el poder. Esa es la brasa que hay que cuidar”.


                [1] Gunnar Mendoza Loza, director del Archivo Nacional de Bolivia, acuñó esta idea para definir el "núcleo primordial del oficio" de investigar. Su trabajo será publicado a fines de este año en el volumen Desde los márgenes. Pensadorxs bolivianxs de la diáspora, CLACSO (colección Antologías del Pensamiento Crítico Latinoamericano), antologado por Silvia Rivera Cusicanqui y Virginia Aillón.

* Publicado en Revista Anfibia http://www.revistaanfibia.com/ensayo/contra-el-colonialismo-interno/


viernes, 14 de agosto de 2015

IMPERDIBLE
Inauguración del Auditorio Matilde Garvía en el Tambo Colectivx


viernes, 24 de julio de 2015

La Política Comunal y su expresión en espacios Mesoamericanos (México y Guatemala)



Proponemos un  encuentro  en el que reflexionemos sobre las formas,   la potencia  y el carácter dúctil de  la política comunal  desde los espacios  en el que  cada  una lucha; esta política comunal se gesta y produce  en y por la organización de los medios concretos para la reproducción de la vida, el agua, el mercado, los caminos, los cementerios, los temascales, los bosques.  Esto es, formas  de gobierno comunal en   un espacio concreto, ya  sea  en tierras comunales,   vivienda popular-comunal,  tierras ejidales,  colectivos  de arte comunitario,  radios comunitarias, frente de pueblos en defensa de territorios.
Como es sabido,  tanto en México como en Guatemala  se atraviesa abiertamente por una política  extractiva, de despojo  y de represión, misma que ha obligado a  desplegar una serie  de estrategias y tácticas comunales para el resguardo y la protección, algunas veces  el efecto concreto se manifiesta  cuando se logra frenar y fracturar  la imposición de esos proyectos capitalistas, y en otros casos  se observa el repliegue  porque la lucha  devino en masacre  generalizada o muerte selectiva, que es ejecutada por las fuerzas armadas o por los aparatos de  seguridad de las empresas. Por eso deseamos pensar juntas  los límites y las agresiones  con las que nos enfrentamos  en este hacer  en común, por ello nuestro interés  de alimentarnos mutuamente  con las estrategias de  lucha que se han producido en  los últimos años en Bolivia.
Las luchas comunales son encarnadas por tramas de hombres y mujeres. Aunque  nosotras queremos  poner  énfasis  en  las estrategias de la reproducción de la vida, y por ello  nos fijamos  en las maneras de cómo organizan la política comunal las mujeres con otras mujeres y con los hombres.  De ninguna manera pensamos   desde una  forma excluyente, más bien nuestro objetivo es  querer dar cuenta de esa singular expresión comunal de la política donde los medios concretos para  la vida son puestos en común  por el mundo femenino y para la trama  comunal  con la que se  relaciona.

Proponemos  algunos puntos   desde los  que podamos entrelazar nuestros intereses. 
a)      Lo común en la ciudad, sus formas límites y tensiones.
b)      Sistemas de gobierno comunal indígena.
c)      El entrelazamiento  y complicidad entre mujeres indígenas rurales y mujeres urbanas.
d)     Luchas contra el despojo.
e)      Luchas políticas más allá del Estado y el capital.





Lucia Linsalata
Mamá, activista, profesora e investigadora.
Dedica mucha de su energía vital y de sus esfuerzos cotidianos a la consolidación de proyectos colectivos y autogestivos. Es fundadora e integrante de El merendero de Papel (Cooperativa de Librer@s Crític@s), proyecto desde el cual participa, junto con muchos otros y otras, en la construcción de Casa de Ondas, un espacio autónomo en el centro de la Ciudad de México donde diversos colectivos ensayan cotidianamente formas de reproducción de la vida centradas en la cooperación y autogestión.
Es profesora de la licenciatura de sociología de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y , recientemente, profesora-investigadora del posgrado de sociología de la BUAP (Benmérita Universidad Autónoma de Puebla).
Sus investigaciones se centran en pensar cómo se organizan en América Latina las tramas comunitarias de reproducción de la vida y las formas de gobierno de lo común en medio de los procesos contemporaneos de expansión del capitalismo global. En particular, se ha dedicado a estudiar la cultura política comunitaria de los hombres y de las mujeres bolivianas, hombres y mujres hacia los cuales siente profundo aprecio y gratitud por todo lo que han sabido trasmitirle a lo largo de sus repetidos viajes a Bolivia.

Gladys Tzul
Maya K’iche’  de Guatemala. Escribe una tesis  denominada Comunidad Indígena: Una genealogía  de los Sistemas de Gobierno en el doctorado en Sociología del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad de Puebla, México.  Es miembra –fundadora del colectivo de fotógrafas indígenas: Con Voz Propia y es participante del la Directiva Kastajimen, que se encarga  de organizar las actividades conmemorativas  de la  masacre del 4 de octubre  en Totonicapán.  Junto con otras mujeres defensoras  de los territorios integran la Alianza  Contra la Criminalización de las Mujeres Indígenas.

Mina Navarro

Activista e integrante de Jóvenes en Resistencia Alternativa (JRA), un espacio de participación política de hombres y mujeres urbanos de la ciudad de México y zona conurbada. Ha participado en procesos de educación popular y en la elaboración de materiales audiovisuales con movimientos en defensa del territorio. Participa y asesora los trabajos del Laboratorio Multimedia para la Investigación Social de la UNAM. Es socióloga y Profesora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la  Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Integrante del Grupo de Trabajo “Ecología Política del Extractivismo en América Latina” de CLACSO. Coordina el Seminario de “Ecología Política: extractivismo, conflictividad socioambiental y luchas comunitarias” en el ICSyH de la BUAP. Autora de “Hacer común contra la fragmentación en la ciudad: experiencias de autonomía urbana” (ICSyH BUAP), “Luchas por lo común. Antagonismo social contra el despojo capitalista de los bienes naturales en México”, (ICSyH BUAP- bajo tierra ediciones, 2015) y compiladora junto con Claudia Composto de “Territorios en Disputa. Despojo capitalista, luchas en defensa de los bienes comunes naturales y alternativas emancipatorias en América Latina”, (bajo tierra ediciones, 2014). Ha publicado una veintena de artículos sobre despojo capitalista, conflictividad socioambiental, la política del común y luchas socio­ambientales.

lunes, 29 de junio de 2015

Sociología de la imagen


Sociología de la imagen


Del 25 de julio al 19 de agosto, de 17:00 a 19.00 (martes y jueves)  y de 10:00 a 12:00 (sábados)          
Costo Bs. 200.- Extranjeros: $50
Informes e inscripciones: Beatriz Chambilla bechama69@yahoo.com.ar  (Cel. 70683073) /Ruth Bautista rubadu2@gmail.com (Cel. 67063989)

Profesora: Silvia Rivera Cusicanqui


Descripción del curso


            El anclaje geopolítico y el fundamento histórico para la noción de sociología de la imagen se halla en la propia realidad de los Andes, un espacio donde las palabras, más que designar la realidad, la encubren, y donde los lenguajes corporales, sonoros e iconográficos tienen una larga trayectoria como expresión de las experiencias del colonialismo, la resistencia y la memoria. Desde otra preocupación ética, es urgente hoy en día descolonizar la mirada, liberarla del bombardeo caótico y fragmentado de imágenes de todo tipo a que nos somete la sociedad mediática en que vivimos. Todo ello con el fin de alentar una reflexividad crítica en lxs estudiantes, a través de la observación desfamiliarizada de un entorno en el cual, de hecho, ya participan.


Prácticas de terreno


            Además de las 24 horas de duración del curso, divididas en dos módulos de 12 horas cada uno, se exigirá otras 20 horas extra-aula de trabajo de campo, individual o en grupos de dos estudiantes. El trabajo práctico final será un ensayo visual y/o instalación, que se abrirá al público y expondrá en conjunto el último día del curso.


Programa



Módulo I. Nociones teórico-metodológicas clave para analizar la imagen en contextos coloniales y (post)coloniales.

Sesión 1. Explicación del programa, ejercicios y sistema de evaluación. Diferencias entre sociología de la imagen y antropología visual. La sociología de la imagen y los estudios culturales

Sesión 2. Sociología y experiencia vivida. La investigación como artesanía.  La mirada y la cámara en una situación colonial.

C. W. Mills. La imaginación sociológica.  Anexo: “Sobre la artesanía intelectual”. México, Editorial Era 1956] 2002. 


Gillo Pontecorvo. La Batalla de Argel (película). Breve secuencia.


Pierre Bourdieu. Argelia. Michoacán, Colegio de Michoacán, 2009. pp. 1-51.


Sesión 3.  Estudios de cultura visual. Pertinencia de la cultura visual para el análisis de procesos de representación coloniales (museos, medios impresos, fotografía y raza).


Stuart Hall.   Representation. Cultural representations and signifying practices, Sage-The open University, London 1997. Capítulo 1, y un capítulo adicional distribuido por grupos de lectura.


Deborah Poole. “Imágenes equivalentes”, Cap. 5 de Visión Raza y Modernidad. Una economía visual del mundo andino de imágenes, Lima, Sur y PCS, 2000.


Sesión 4. Formas coloniales y burocráticas de la mirada.


Frederic Jameson. "Imágenes y postmodernidad", en J. Martin-Barbero y Armando Silva (comps.) Proyectar la comunicación. Bogotá, Tercer Mundo, 1997.


Michael Foucault. Vigilar y castigar (3 capítulos de la sección Disciplina) México, Siglo XXI, 1988 (1° ed en francés, 1975).


Visionado del ensayo visual que acompaña el libro. Realización de un ejercicio en aula.


Sesión 5. Reproducción mecánica y valores de mercado. El triángulo ver-mirar-representar. La mirada como herramienta crítica.


John Berger. Modos de ver. Ensayos 1 a 3. Barcelona, Gustavo Gili, 1975.


Walter Benjamín. “La obra de arte en la era de la reproducción mecánica”, hay varias ediciones y  es accesible via internet.


Sesión 6. Conceptos fundamentales para el análisis iconográfico: fotografía de prensa, fotografía publicitaria y fotograma. Denotación analógica y connotación interpretativa.


Roland Barthes. Lo obvio y lo obtuso. Imágenes, Gestos, Voces. Barcelona, Paidós 1995. Tres primeros capítulos.


John Berger. “Frida Khalo”, en El Colectivo 2, No. 5. La Paz, 2011-2012.



Módulo II. Construcciones imaginarias de la realidad social. Genealogías analíticas en los Andes.


Sesión 7.  El Álbum de familia como archivo biográfico y marcador social. 


Armando Silva. Album de Familia. La imagen de Nosotros Mismos. Bogotá, Tercer Mundo, 1999, cap. 1, pp. 19-38.


Sesión 8. Una teoría émica sobre la sociedad colonial. Los dibujos de Waman Puma.


Silvia Rivera Cusicanqui. “La universalidad de lo ch’ixi. Miradas de Guamán Poma”, en El Colectivo 2, No. 3. La Paz, 2010. También accesible a través del blog chixinakax.wordpress.com, en el libro Ch'ixinakax utxiwa. Sobre prácticas y pensamientos descolonizadores, Buenos Aires, Tinta Limón, 2010.

Silvia Rivera Cusicanqui. “Una retórica anti-conquista” (manuscrito inédito)


Sesión 9. Nación: mercado interno y comunidad política en el siglo XIX. Teoría y alegoría.


Silvia Rivera Cusicanqui "Secuencias iconográficas en Melchor María Mercado", en  Rossana Barragán, Seemin Quayum y Magdalena Cajías (comps) El Siglo XIX. Bolivia y América Latina, La Paz, IFEA-Historias, 1997.


Silvia Rivera Cusicanqui. “Historias Alternativas. Un ensayo sobre dos “sociólogos de la imagen”. en (In)Visible realities: Internal Markets and Subaltern Identities in Contemporary Bolivia. Southeast Asian Studies Regional Exchange Program. Quezón City. Filipinas, 2005.


Sesión 10. El NR (Nacionalismo Revolucionario) y sus políticas de la imagen.


Silvia Rivera Cusicanqui “El mito de la pertenencia de Bolivia al mundo occidental. Réquiem para un nacionalismo”, en Temas Sociales, No. 24, 2003.


Silvia Rivera Cusicanqui. “Construcción de imágenes de indios y mujeres en el Estado de 1952: el “miserabilismo” del Álbum de la Revolución”, en Martin Lienhard (editor) Discursos sobre (l)a pobreza. América Latina y/e países luso africanos. Madrid-Frankfurt, Iberoamericana Vervuert, 2006.


Sesion 11. Cartografías imaginarias en la geografía sagrada de los Andes; un Catálogo Disidente.


Silvia Rivera Cusicanqui y El Colectivo 2: Principio Potosí Reverso. Madrid, Museo Reina Sofía, 2010.


Sesión 12. Exposición y debate sobre ensayos visuales de fin de curso.